Él sentado junto al desasosiego del presente,
habla a través de sus suspiro y del
latido de su corazón.
Hace contraste con su ceño fruncido,
forma un enigma corporal
casi indescifrable.
Lo observa la Maga, con su mirada
penetrante que intimida hasta
la pequeña luz de la habitación.
cuando sus yemas se encuentran,
forman una conversación corporal
y su propia constelación sin brillo.
Sus rostros hablan, se asemejan y
forman un complemento volátil.
Ellos no dimensionan la profundidad
que queda suspendida en el aire.
¡Así, las sonrisas quedan diluidas!
habla a través de sus suspiro y del
latido de su corazón.
Hace contraste con su ceño fruncido,
forma un enigma corporal
casi indescifrable.
Lo observa la Maga, con su mirada
penetrante que intimida hasta
la pequeña luz de la habitación.
cuando sus yemas se encuentran,
forman una conversación corporal
y su propia constelación sin brillo.
Sus rostros hablan, se asemejan y
forman un complemento volátil.
Ellos no dimensionan la profundidad
que queda suspendida en el aire.
¡Así, las sonrisas quedan diluidas!
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