Malditas partículas de sin sabor
¡las letras¡
fluyentes de malas energías,
¡Fuera!
no reposen en mi corazón,
sólo las quiero contemplar
lejanas de mí renacer
¡Adiós!
¡Adiós!
fuego, brisa, ceniza…
Un leve olor a madera
agudiza mis sentidos,
reclama amor,
fuerza interior,
un salpullido de honor.
Atropellan sensaciones certeras,
otras las desplazan ineludiblemente,
intrigas, cuestionamientos, señales..
centran y desconcentran
la razón y el corazón.
Por fortuna encuentro
el mejor lugar para aguardarlas…
¡las letras¡

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