Me perdí en
la flexibilidad de su torso,
Formamos un
hemisferio nuevo,
Una dimensión
entre el pasado y el presente.
En el
agotamiento de dos cuerpos restaurados
Después de
unas batallas quebrantadas
Y vencidas,
sin dolor.
Nos sumergimos en la
Profundidad
de nuestros ojos
Bajo las
gotas de agua quebradizas
Que
quedaron en el suelo del pasado.
Animados y
con ganas de más,
De no
desprender la mirada,
Ni los
cuerpos, ni las pequeñas muñecas
De ambos,
solos, acompañados
Del desasosiego
en la interminable noche.
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