III

En tu mirada
encontré el amor
puro de versos directos.

Cómo no amar
la dulzura que
reflejas con
tus parpadeos.

Tu abrazo y
tus oleadas de afecto.
Tu insistente búsqueda y
tus lecturas precisas.

Tomaste mi mano
para escribir un
poema que aún
no concluye.

Me besaste por
primera vez en el
vacío de un
amor equívoco.

Te fuiste, te resististe
al vaivén de
mis sentimientos.

Cuando vuelvas de
tu viaje de placer
por bocas fugaces.

Tomarás de nuevo
mi mano.

 

Comentarios