Encuentro
Él escuchó su voz
por primera vez por
la rendija de la puerta
Nunca la olvidó...
Junto al confuso ruido
citadino, la halló.
Ella ignoró el suspiro
de aquél que admiraba
su bella e imperfecta
silueta.
Consecuencia
Se encontraron las
almas y los cuerpos.
Las sensaciones de
amor y desasociego.
Una noche ocultaron
junto a las estrellas
el amargo trago de vivir.
Por primera y única vez
el pecaminoso sendero
los guió al último suspiro.

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