II

Encuentro

Él escuchó su voz 
por primera vez por 
la rendija de la puerta

Nunca la olvidó...
Junto al confuso ruido
citadino, la halló.

Ella ignoró el suspiro 
de aquél que admiraba 
su bella e imperfecta 
silueta.

Consecuencia

Se encontraron las
almas y los cuerpos.
Las sensaciones de
amor y desasociego.

Una noche ocultaron 
junto a las estrellas
el amargo trago de vivir.

Por primera y única vez
el pecaminoso sendero
los guió al último suspiro.



  


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