Cómo no amar su segura
E implacable mirada
sus manos que paseaban con
frecuencia mi piel
serenas transitaban uno a uno
mis fragmentos, mi cuerpo
sin afán amaban llegar a mi cuello.
Cuánto lo siento,
no te escribí versos de amor,
Ahuyenté sus sentimientos
con palabras de dolor.
Muchas tardes de octubre
te atrapé entre mis brazos,
Condenados a perderte una
y otra vez hasta llegar al último adiós.
Pienso en el aroma
de tu seguridad,
de tu seguridad,
La respiraba y una porción de
Ella se quedaba conmigo.
Extraño esa mirada de semblante
Pálido y de amor eterno
Esas manos que tejían
un pedestal para mí.
un pedestal para mí.
Después de varios años
Me di cuenta de que
Tal vez nunca merecí
Ese lugar de privilegio.
Ese lugar de privilegio.
¡Valiente sacrificio de amor!
Todavía puedo sentir
Tu voz en un susurro a mi oído
Me llama de vez cuando
Para recordarme
aquella imagen de olvido
aquella imagen de olvido
Que reposa en la esquina de humo…
Huele a recuerdos de dos adolescentes.
Adiós a aquellos besos del camino abandonado.
Adiós a aquellos besos del camino abandonado.

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